CARLO MAGNO


Carlomagno.
El Imperio Carolingio marcó el inicio de muchas cosas en Europa, y entre ellas, el de una nueva concepción de las relaciones entre Iglesia y Estado. Carlomagno se veía a sí mismo como un defensor del cristianismo en general, y de la Iglesia Católica en particular. Si se suma a esto el hecho de que los monjes eran los únicos que en su tiempo sabían leer y escribir, es comprensible entonces que Carlomagno buscara la ayuda de los canónigos para crear un sistema educativo nuevo.

El aliado de Carlomagno en estos menesteres fue un monje llamado Alcuino de York, quien no por casualidad, era anglosajón. Alcuino y Carlomagno se encontraron en 781, y al año siguiente, Carlomagno lo llamó para que le ayudara en su reforma. De esta manera, Alcuino fue uno de los principales promotores de la reforma educativa. Las escuelas episcopales fueron los grandes centros educativos de la época (grandes en Europa, porque eran harto rudimentarias en comparación a las universidades contemporáneas musulmanas en El Cairo y Córdoba). En Aquisgrán, la capital del Imperio Carolingio, fue creada la Escuela Palatina, cuyas funciones podían asimilarse a lo que actualmente es una universidad.

También esta injerencia de la Iglesia en la labor educativa, promovida y alentada por Carlomagno, produjo como resultado que la principal manifestación cultural del Renacimiento Carolingio fuera la Teología. Carlomagno tenía sumo interés en definir de común acuerdo con la Iglesia lo que era dogma de fe, a fin de convertir a la religión en un instrumento político de unidad imperial. Esto explica tanto la intensa actividad colegiada de la Iglesia, que se manifestó en el Sínodo de Frankfurt y en el Concilio de Aquisgrán, y también en el nacimiento de algunos dogmas que después serán centrales en la teología católica, como por ejemplo, el de la transubstanciación.

Todo lo anterior significa que el Renacimiento Carolingio, a diferencia del Renacimiento italiano propiamente tal, no es humanista ni antropocéntrico, sino que está centrado en aspectos teológicos y católicos. Sin embargo, es un renacimiento porque por primera vez desde la caída del Imperio Romano se difundió en el continente europeo, a escala masiva, la fenecida cultura latina.
En Carlomagno, se crea  la necesidad de conocer esta paideia cristiana, lo lleva a fundar la escuela palatina, para  príncipes y  encargados del gobierno, fomentándoles la lectura y la escritura  en lengua latina y adquirieran así  la cultura cristiana. Él mismo, , aprendió a escribir en su vejez. En una corte parecida a un pequeño Academus, platónico, erigida por Alcuino de York, enseñaba en las letras a los jóvenes descendientes de las más grandes familias del imperio. La escuela palatina de Carlomagno estuvo dirigida por monjes de los que puede nombrarse además de Alcuino, Gobardo y otros filósofos, que después serán los fundadores de las escuelas catedralicias o capitulares, y las escuelas monásticas. En estas escuelas se estudiaba el trivium, esto es la gramática, la retórica y la dialéctica, y el cuatrivium: aritmética, geometría, astronomía y música, que son de origen latino. Este movimiento realizado por Carlomagno se reconoce con el nombre de Renacimiento Carolingio.
APORTES DE SANTO TOMAS A LA EDUCACION:
El santo doctor no se preocupó de está importante cuestión, Santo Tomás afirmó los principios fundamentales de la Pedagogía, desde la Teología de la educación y la Filosofía de la educación, como punto de partida para estudiar otras cuestiones. Es por ello que encontramos textos que tratan de la educación intelectual, tanto para mostrar la causalidad del maestro como para mostrar la causalidad del discípulo y dedica parte a la virtud de la estudiosidad y al vicio de la curiosidad.
Por otra parte encontramos un conjunto de textos simplemente reconocibles que son los que reseñan la educación de la fe; tomando como modelo la enseñanza de Cristo (Summa Theologiae III), y apoyándose en lo que es educar.
Ahora bien, existe una pequeñísima lista de textos que hablan de la educación en general y obtenemos como ejemplo el análisis del sacramento del matrimonio, cuyo fin no sólo es la generación, sino la educación de la prole.
Asimismo, la existencia de esta Pedagogía de Santo Tomás es reconocida por su fecundidad histórica, que llega hasta el presente. Así, su magisterio oral fue admirado por sus contemporáneos, superiores, profesores y alumnos, es por eso que a su fallecimiento los maestros en artes reclamaran su cuerpo para la Universidad de París, pues ésta "recibió de él el beneficio inefable de su enseñanza.
Por otro lado, su enseñanza influyó notablemente en el carácter educativo de las Universidades tanto la de Salamanca como de las Universidades americanas.
La riqueza auténtica de la Pedagogía de Santo Tomás, y la afirmación que de ella, ha dispuesto la Iglesia, no sólo ratifican su existencia, sino que dan garantías de su importancia para nuestra época y las futuras. Y es que el sabiduría de Santo Tomás ha trascendido su propia época, convirtiéndose en maestro de todo hombre.
Entender la educación como una continuación de la procreación es una idea muy presente en la Pedagogía de Santo Tomás, ya que para él, la educación viene a perfeccionar lo que se inició en la procreación, y El matrimonio está primordialmente determinado para el bien de los hijos, que consiste no sólo en engendrarla, para lo cual no es necesario el matrimonio, sino además en promoverla al estado perfecto, porque todas las cosas tienden naturalmente a llevar sus efectos a la perfección; "promover a la prole hasta el estado perfecto del hombre en cuanto hombre, que es el estado de virtud". Con esta definición educación intenta conseguir promover al niño hasta el "estado perfecto del hombre en cuanto hombre".
Explica Santo Tomás, para la adquisición de la ciencia y la sabiduría es necesario que las personas que desean tenerla, posean una virtud previa, que es la estudiosidad. Es ésta una virtud moral, que disciplina el afán de conocer. La estudiosidad pone la verdad como auténtico objeto del conocer y, por ende, del educar, evitando caer en el vicio de la curiosidad.
Para Santo Tomás, hay que educar para ser adulto, cuando uno deja de estar bajo la tutela de los padres, se supone una madurez, que queda determinada, por la virtud de la prudencia. Efectivamente, la indigencia de la prole debe ser satisfecha tanto por la crianza como por la educación; y en ese sentido, la crianza terminará cuando el niño ya pueda valer por sí mismo en el orden físico, y la educación cuando se valga por sí mismo en el orden intelectual y moral. El "estado de virtud" que propone el Aquinate como fin de la educación lo podemos calificar ahora, en consecuencia, como una mayoría de edad.
La filosofía en Tomás de Aquino siempre ha sido ligada al servicio de la teología. Utiliza la filosofía no solamente para llegar al establecimiento de verdades y principios teológicos, sino que cualquier tema por él desarrollado se adapta al cuerpo de la doctrina católica. Dios como creador de todo lo existente es el eje de la filosofía de Tomás de Aquino. Su inquietud es la de lograr pruebas racionales que demuestren su existencia, sin tener que recurrir a principios teológicos.
En su teología natural el primer objetivo que se plantea Tomás de Aquino es la demostración de la existencia de Dios. La teología tiene cono finalidad estudiar las verdades divinas, sin hacer uso de la fe, y entre la primera y suprema verdad nos encontramos con la de su existencia.

Para Aquino, las pruebas de la existencia de Dios, son necesarias y posibles. Necesarias porque no admitía la doctrina de la iluminación agustiniana, pues el hombre no tiene idea de Dios de manera innata, de aquí la necesidad de su demostración. Y la existencia de Dios es posible ya que, partiendo de la propia realidad, el hombre puede alcanzar el conocimiento divino de un modo natural.Para demostrar la existencia de Dios, tiene como referencia el argumento ontológico utilizado por San Anselmo, el cual considera que no todas las personas pueden entender que Dios sea aquello infinito, inconmensurable que tenemos entre nuestros pensamientos. Aquino en la "Summa contra gentiles" y en la "Summa teologica", critica este argumento, pues según él se produce un salto legítimo que consiste en pasar del mundo ideal o del pensamiento al hecho evidente de la misma existencia real, o sea de la divinidad.Las pruebas de la existencia de Dios no pueden darse a priori, como defendían San Agustín o San Anselmo, sino que a posterior, a través del mundo creado y percibido. Tomás de Aquino era consciente de que no se podía llegar a un conocimiento exacto de la divinidad partiendo de lo corporal o empírico, ya que los objetos de los sentidos no describen perfectamente la naturaleza divina, pero de lo que sí estaba seguro era de que sí que se podía demostrar la existencia divina.
doctordelaiglesia.blogspot


ww.andaluciaeduca.com/hemeroteca/ae_digital21.pdf   i teresante.


- Ignacio de Loyola, recomienda en su orden el ejercicio físico.
- Luis Vives, que promulgaba la creación de gimnasios y defendía que la EF servía para endurecer el cuerpo y tonificar el alma. La EF es el camino para mejorar el alma y la mente.
- Mercurialis, quien recopila en un atlas ilustrado los ejercicios de la antigüedad.“Ars Gymnástica
- Vittorino Da Feltre, iniciador de la práctica de la EF. en su “casa Giocosa” en Mantua 1423. Era una escuela cuyos objetivos eran tantomorales como intelectuales y físicos en los que se practicaba la gimnasia griega y juegos populares con una metodología recreativa y de ejercicio físico.

Victorino de Feltre
     [951](1378-1446)




      Pedagogo humanista, de nombre Vitorino Rambaldone, nacido en Feltre, cerca de Venecia, de una familia humilde.
   Preceptor particular después de una buena y amplia formación, que él mismo tuvo que procurarse.
   Abrió diversos Centros autónomos de educación en Milán, Venecia y Mantua. El de Mantua, llamado "La Giocosa" acogió estudiantes de media Europa por el gran prestigio que tuvo, debido a los sistemas liberales, eruditos y naturales que empleaba.
   De portentosa facilidad para exponer su pensamiento, su sistema fue modelo del estilo renacentista, que se distinguió por buscar la educación completa de la persona desde las artes y las letras.
    Con todo, en su sistema lo religioso y lo moral tuvo la primacía, pero siempre armonizado con la importancia otorgada a las ciencias naturales, a las expresiones artísticas y a los ejercicios corporales, reforzado todo ello con la práctica de las virtudes más selectas. Se le considera el mejor exponente de la pedagogía humanista y un precedente de la educación activa de Pestalozzi.


fue e l pedagogo italian o mas original, er a un humanista cristiano, e l prime r educador del renacimient o italiano , tenia
ideas novedosa s par a la época.
Fue llamad o para educar a los hijo s de l princip e de Mantua y dirigi r una escuela dentro d e nuevo s ideale s
humanísticos.
El instituto , mode l ad o con el espírit u del renacimiento, fu e una verdadera escuela nueva, reuniend o sus nuevos
métodos pedagógico s co n las finalidade s d e la educación tradicional y cristiana, e n s u escuela, reinab a un clima de
alegría y libertad , corrigi ó abusos corrientes d e la época; desterr ó manjares delicados , l a comida era sencilla y
frugal, a l igua l que vestidos y muebl e s  .   Pensaba que los ejercicios físicos , influía n saludablemente sobre e l alma y
les di o gra n importancia.
Sus alumno s era n ejercitados e n danza, instrumento s d e música y canto; e n la primavera interrumpían las clase s
para dar paseos interesante s y largo s recreos .
Propuso varios estudio s a l mi smo tiempo, par a que el espiritu descansara  con la variedad de los asuntos , alabab a la
enciclopedia de los griegos , porque la ciencia y l a educación se componen de numerosas disciplinas , y es
conveniente conocerla s para discurri r sobre ella s e n s u oportunidad.
Todo, e n su sistema, tiende al desarroll o de l a razón, a pensar. Procuró todos lo s medios para que su enseñanza fuera
arráyente. Prodigaba cuidados especiale s a los meno s dotados , exigí a una atenció n sostenida.
Los ejercicio s escritos s e hacían con  sumo cuidado, y el maestro les corregía. A diario los alumnos asistía n a mi sa en
la capilla de l a casa.
Era inflexible respecto a la decencia y lo s bueno s modales . Pretendía conocer a fondo a su s alumnos , as i qu e lo s
dejaba en plen a libertad d e acció n en las relaciones qu e tenían con el.
Se informab a sobre las condicione s de sus familia s para descubir las influencia s d e la herencia, de l atavismo ,
y escoge r las actividade s a desarrollar y la s artes a dedicarse.
En l a escuela habia ardor para el bie n y afició n al estudio , po r medio de alabanzas dada s oportunamente ,
cultivándose con cuidado e l sentid o del hono r y e l afá n de gloria.
Los castigo s repugnaba n a s u mod o de ser , po r eso lo s aplicaba en caso de extrema gravedad.
Creia que era preferible preveni r las falta s mediante un a disciplina prudente.
La bondad inteligente , combinad a  con firmeza, er a el mejo r sosten de l a cultura moral.
El afect o dominaba en est e sistema, uniendo a maestros y discípulos .}
LUIs VIVES
J
uan Luis Vives es un hombre de encrucijada. Por su circunstancia histórica, Vives es un hombre de transición, está entre un siglo que muere y otro que nace. Pero la razón que motiva este escrito y mi interés por este personaje es su gran labor en el ámbito de la pedagogía. Ante el espectáculo de una sociedad cristiana que se desintegra política y socialmente, su sensibilidad de intelectual cristiano reacciona en dos sentidos: uno se expresa en la denuncia de las estructuras que él estima viciadas y en su conveniente depuración; el otro está presidido por una intención inequívocamente restauradora. El recurso a la pedagogía expresa sobre todo su intención restauradora. Toda la obra de Vives está penetrada y presidida por esta doble finalidad: crítica y pedagógica; la primera tiene un sentido diagnóstico e instrumental; la segunda presenta un carácter sustantivo
 Para Vives, el fin último de la educación es Cristo; nos enseña que todo lo hemos de referir a Cristo y todo a él se ha de enderezar; y tres van a ser los puntos que debe meditar el hombre mientras viva: saber bien, hablar bien y obrar bien
Psicología pedagógica
No sólo su obra más importante y original, el Tratado de las disciplinas, es de carácter estrictamente pedagógico, sino que, además, su segunda obra en importancia y valor de actualidad, el Tratado del alma, constituyen el fundamento psicológico de su pedagogía.
La crítica moderna coincide sustancialmente en señalar que lo más valioso y actual de la producción de Vives es su obra psicológica y, de modo particular, el valor y atención a la intuición (de lo particular a lo general).
El reconocimiento y empleo consciente de la inducción como método de investigación, aplicado especialmente a los problemas psicológicos, hacen de Vives un verdadero precursor de la psicología actual, pudiéndosele adjudicar, tal vez, la consideración de padre de la psicología pedagógica. Para conocer adecuadamente el proceso de aprendizaje de la persona, Vives va a establecer lo que denomina “el examen de ingenios”, que constituye la base de la orientación escolar y profesional.
En tal sentido, propone que el niño se quede en el colegio uno o dos meses para que sean exploradas sus dotes intelectuales y morales. Propone también que los maestros se reúnan en secreto cuatro veces al año para cambiar impresiones acerca de las posibilidades de sus alumnos. Vive afirma que el juego y las operaciones matemáticas son ejemplos de magníficos reactivos (hoy les llamaríamos ‘test’) para explorar el ingenio y destaca con énfasis el papel decisivo del docente en la educación del discente.
La importancia que Luis Vives concede a la práctica en la adquisición de conocimientos y de hábitos se patentiza en estas palabras: “No tanto se sabe lo que recibimos por una callada contemplación como lo que se nos trasmite por el ejercicio y el uso”.
Pedagogía diferencial
Los sectores diferenciales a los que dedica especial atención son dos: la formación del gobernante y la educación femenina.
La formación del gobernante tenía ya una rica tradición pedagógica en los abundantes tratados sobre la educación de príncipes. Vives no dedica un tratado especial a este tema, pero sí abundantes observaciones y sugerencias dispersas en sus obras de carácter moral y político-social, como la Escolta del alma, la Introducción a la sabiduríaSobre la concordia y discordia, etc. A todo esto hay que añadir que la preocupación de Vives no se agota en el tradicional planteamiento de la formación personal del gobernante, sino que apunta a una educación popular, planeada, dirigida y realizada por una política pedagógica de largo alcance y de moderno estilo.
La pedagogía femenina le mereció a Vives una atención destacada. Le dedicó dos tratados: La educación de la mujer cristiana Los deberes del marido, aunque en su concepción del papel y la educación de la mujer, Vives se mueve sustancialmente en la línea de la tradición cristiana.
En síntesis, él se propone formarla para la vida; la vida de entonces. En esta formación entran tres ingredientes fundamentales: la virtud y las  costumbres, la preparación profesional específica de la mujer (profesional del hogar) y la cultura.
A Vives no le parece bien que la mujer ejerza actividades públicas, como dirigir escuelas y hablar en público, pero sí le parece conveniente y provechoso un moderado conocimiento de la naturaleza y de las primeras letras, que ella deberá enseñar a sus propios hijos pequeños
Metodología heurística y didáctica
Uno de los saludables efectos que siguen a la profunda crisis que se producirá en la Europa del s. XVI es la viva conciencia de la necesidad de una renovación de los métodos de investigación y de enseñanza. Anunciando esa crisis y preludiando esta preocupación es donde radica el mérito de Juan Luis Vives.
En efecto; Vives busca para la restauración del método un apoyo firme en la realidad: la inteligencia no debe trabajar en el vacío, debe aplicarse a los contenidos y no quedarse en el formalismo de las palabras, que no son sino un vehículo que debe transportarnos hasta la realidad. Los puntos clave de referencia han de ser las cosas y las necesidades vitales, a las que, lógicamente, deben ordenarse las artes y disciplinas. En este sentido, puede decirse que Vives es el primer representante del realismo pedagógico moderno.
Si se analiza con cierto detenimiento el contenido de la formación propuesta por Vives, se descubre que responde a una síntesis de tres elementos: el filológico, el científico y el filosófico-teológico, de donde se desprende que la formación y la dialéctica son instrumentos al servicio de las disciplinas reales.
Además del contenido de la enseñanza, también se va a preocupar de la función docente y las didácticas especiales.
Las tres condiciones básicas que Vives reclama para la figura del maestro son las mismas que se exigen hoy: competencia científica (conocimientos claros y profundos), capacidad pedagógica (saber enseñar) y pureza de costumbres (persona de vida normal).
De la personalidad y la competencia del maestro espera muchas cosas: capacidad para adaptarse y adaptar la enseñanza al nivel y al ritmo del aprendizaje del alumnos, tacto y ponderación necesarios para la motivación y especialmente para la administración de los premios y castigos, y el mantenimiento de la disciplina.
  
Organización pedagógica
Hay también en el Tratado de las disciplinas un libro dedicado al estudio de una serie de cuestiones relativas a la organización escolar y política docente. Estas cuestiones pueden agruparse en torno a tres temas principales:
- la escuela: emplazamiento y condiciones materiales,
- organización interna de la escuela: régimen escolar,
- relación de la escuela con la comunidad.
Sin entrar en una descripción pormenorizada conviene destacar algunos  puntos. Son los relativos al planteamiento público de la enseñanza y los problemas que atañen a la organización pública de la misma: el establecimiento racional de centros docentes en toda la geografía del país, la preparación y selección de los maestros, el carácter temporal de la cátedra, etcétera.
Éstos son los cuatro pilares básicos en los que se desarrolla la propuesta pedagógica del insigne humanista valenciano Juan Luis Vives.
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El Sistema Educativo de
La Compañía de Jesús
La "Ratio Studiorum"
(Razón de ser de los Estudios)
En los años siguientes a la muerte de Ignacio, no todos los jesuitas estaban de acuerdo en que el trabajo en los Colegios era una actividad propia de la Compañía de Jesús; la disputa duró hasta bien entrado el siglo XVII. Sin embargo, el compromiso de los jesuitas en la enseñanza siguió creciendo a ritmo rápido. De los cuarenta Colegios que Ignacio había aprobado personalmente, treinta y cinco estaban funcionando cuando él murió, aun cuando el número total de miembros de la Compañía de Jesús no había llegado todavía a los mil. En el espacio de, cuarenta años, el número de Colegios alcanzó los 245. El desarrollo prometido de un documento que resumiera los principios comunes a todos los colegios jesuíticos era ya una necesidad práctica.
Los sucesivos Superiores de la Compañía promovieron un intercambio de ideas basadas en experiencias concretas, en forma tal que, sin faltar al principio de Ignacio de atender las "circunstancias de tiempos, lugares y personas", se pudieran desarrollar un curriculum básico, y unos principios pedagógicos generales que provinieran de esta experiencia y fueran comunes a todos los Colegios de la Compañía. Hubo, pues, un período de intenso intercambio entre todos los Colegios.
Los primeros borradores de un documento común se basaban, como Ignacio había deseado, en las "Reglas del Colegio Romano". El General P. Rodolfo Aquaviva nombró una comisión internacional formada por seis jesuitas; se reunieron en Roma para adaptar y modificar estos borradores provisionales, partiendo de la experiencia de las diversas partes del mundo. En 1586 y, de nuevo, en 1591, este grupo publicó borradores más completos que fueron ampliamente difundidos para su comentario y corrección. Sucesivo intercambio, reuniones de la comisión, y trabajo de redacción
llevaron, finalmente, a la publicación de la "Ratio Studiorum", el 8 de enero de 1599.
En su redacción final la "Ratio Studiorum" o "Plan de Estudios o Razón de ser de los Estudios", de los Colegios Jesuíticos, es un manual para ayuda de profesores y directivos en la marcha diaria del Colegio ;contiene una serie de "reglas" o directrices p4rácticas que se refieren a materias como elgobierno general del Colegio, la formación y distribución de profesores, los programas, o los métodos de enseñanza. Como la Parte IV de las Constituciones, no es tanto un trabajo original, cuanto una buena colección de los métodos educativos más eficaces de aquel tiempo, experimentados y adaptados a los fines de los Colegios de la Compañía.
Hay pocas referencias explícitas a los principios subyacentes que dimanan de la experiencia de Ignacio y sus compañeros, y que se fijaron en los Ejercicios Espirituales y en las Constituciones ; tales principios habían sido expresados en las primeras versiones, pero fueron sobreentendidos en laedición final de 1599. La relación entre maestro y estudiante, por tomar solo un ejemplo, debía reflejar la relación entre el que da los Ejercicios y el que los recibe ; puesto que los autores de la Ratio, así como la mayoría de los educadores de los Colegios eran Jesuitas, esto podría fácilmente presuponerse. Así y todo, aunque no se mencionase explícitamente, el espíritu de la Ratio, como el que inspiró los primeros Colegios Jesuíticos, era expresión clara de la visión de Ignacio.
El proceso que llevó a la redacción y publicación de la Ratio produjo un sistema" de Colegios, cuya fuerza e influencia radicaba en el espíritu común, que se había desarrollado en principios pedagógicos comunes, basados en la experiencia y corregidos y adaptados por medio de un constante intercambio. Fue el primer Sistema Educacional de este tipo, que el mundo había conocido.
El sistema se desarrolló y enriqueció durante más de doscientos años, pero tuvo un brusco y trágico final. Cuando la Compañía de Jesús fue suprimida por una Bula Pontificia en 1773, fue prácticamente destruida una red de 845 instituciones educativas extendidas por toda Europa, las Américas, Asia yAfrica. Solamente unos pocos colegios de jesuitas quedaron en territorio ruso, donde la supresión nunca llegó a tener efecto.
Cuando Pío VII decidió restaurar la Compañía de Jesús en 1814, una de las razones que dio para su determinación fue que "la Iglesia Católica puede gozar, de nuevo, del beneficio de su experiencia educativa". El trabajo educativo, de hecho, comenzó casi inmediatamente, y poco después, en 1832, se publicó una edición experimental revisada de la Ratio Studiorum, pero nunca fue definitivamente aprobada. Las turbulencias de la Europa del siglo XIX, marcada por revoluciones y frecuentes expulsiones de los jesuitas de varios países -y, consiguientemente, de sus Colegios- impidieron una renovación de la filosofía y pedagogía de la educación jesuítica. Con bastante frecuencia la Compañía estaba dividida y sus instituciones educativas eran utilizadas como apoyo ideológico de una u otra parte de las naciones en guerra. A pesar de todo, en medio de situaciones difíciles, los Colegios de la Compañía comenzaron nuevamente a florecer, de manera especial en las naciones, que entonces se desarrollaban, de las Américas, India, y Asia Oriental.
El siglo XX, especialmente en los años posteriores a la segunda guerra mundial, trajo un espectacular aumento en el tamaño y número de las instituciones educativas de la Compañía. Los decretos de las diversas Congregaciones Generales, particularmente las aplicaciones del Concilio Vaticano II incorporadas al decreto 28 de la Congregación General 31, esparcieron las semillas de un espíritu renovado. Hoy día, el apostolado educativo de la Compañía se extiende a más de 2.000 instituciones de una increíble variedad de tipos y niveles. 10.000 jesuitas trabajan en estrecha colaboración con casi 100.000 seglares para educar a 1.500.000 jóvenes y adultos en 56 países en todo el mundo.
La educación de la Compañía hoy no constituye ni puede constituir el "sistema" unificado del siglo XVII; y, aunque no pocos principios de la Ratio original conservan actualmente su validez, el curriculum y la estructura uniformes, impuestos a todos los centros educativos del mundo, han sido sustituidos por las distintas necesidades de las diferentes culturas y confesiones religiosas y por el perfeccionamiento de los métodos pedagógicos, que varían de una cultura a otra.
Esto no significa que el "sistema" educativo de la Compañía no sea ya una real posibilidad. El espíritu común y la visión de Ignacio fueron los que hicieron posible que los Colegios de los jesuitas del siglo XVI desarrollaran unos principios y unos métodos comunes; pero fue el espíritu común, unido a una finalidad también común, lo que creó el "sistema" escolar jesuítico del siglo XVII, tanto o más que los principios y métodos más concretos recogidos en la Ratio. Este mismo espíritu común, juntamente con las finalidades básicas, los objetivos y las líneas de acción que se derivan de él, pueden ser una realidad en todas las escuelas de la Compañía hoy, en todos los países del mundo, aun cuando las aplicaciones más concretas sean muy diferentes y muchos de los detalles de la vida escolar vengan determinados por factores culturales diversos y por otras instancias exteriores.

Martin lutero.
Aspectos generales de la educación luterana:
La  educación  es  un  camino  hacia  la  condición  esencial 
humana (condición de invitado en el Mundo).
Todos deben recibirla por igual de manera obligatoria.
El Estado es el encargado de masificar la educación.
La  preparación  profesional  es  necesaria,  pero  no  es 
suficiente.
La Biblia es la fuente central del proceso educativo.
Educación básica: enseñanza del latín y de la Biblia.
I etapa: vocabulario y rudimentos gramática.
II etapa: gramática y lectura de clásicos (fábulas de Esopo).
III etapa: Virgilio, Ovidio, Cicerón, lógica y retórica.
Todas las etapas: Memorización de fragmentos de la Biblia.
Todas las etapas: aprendizaje, en paralelo, de un oficio.
Educación universitaria: lenguas y más Biblia.
Lenguas bíblicas: latín, hebreo, griego.
Clásicos en griego y latín (Homero, Virgilio, Ovidio, etc.).
Artes liberales: trivium y cuadrivium.
Teología